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  <title>Inventario</title>
  <description><![CDATA[Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri]]></description>
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  <language>es</language>
  <dc:date>2026-05-08T10:07:30+02:00</dc:date>
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   <title>Chismes Medievales</title>
   <pubDate>Sun, 05 Jul 2009 10:26:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Narrativa]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/default/1469806-1955975.jpg?v=1289541262" alt="Chismes Medievales" title="Chismes Medievales" />
     </div>
     <div>
      Cuando los germanos acabaron con el Imperio Romano, allá por el siglo V, se instituyó la era de la vida privada ¿Qué significa exactamente esto? <br />   <br />  De lo grande a lo pequeño: tierras pequeñas, pocos vasallos, pequeños ejércitos, pocos aliados que en conjunto, si era necesario, se juntaban para hacer frente a un enemigo común. <br />   <br />  Leyes no escritas. Leyes transmitidas por tradición oral. Hay un término que nombra al poseedor de las las leyes en la memoria: los <em>rachimbourgs</em>, verdaderas bibliotecas andantes y pensantes. <br />   <br />  El robo de un tarro de miel por un siervo en el siglo XI estaba castigado con la pena de muerte. El asesinato de un hombre se castigaba con el pago de unas cuantas monedas de oro. <br />   <br />  Un hombre poderoso se iba haciendo en su casa, fortificada, con una serie de vasallos que con el tiempo daría lugar a importantes puestos en las cortes europeas de los reyes absolutos. Nacen los senescales (palabra que procede del antiguo Alto Alemán, <em>sinis kalk</em>: el más viejo de los <em>criados</em>. Criados en el sentido de que desde niños estos futuros servidores del señor feudal son criados intramuros de su fortaleza. Se producen lazos más fuertes que los de la sangre. Lazos de honor y dignidad) los mayordomos (<em>maior domus</em>), los condestables, los sumilleres, los mariscales o los aposentados. Lazos y más lazos privados. <br />   <br />  En la vida religiosa católica que a lo largo de los siglos V-XI va tomando más y más fuerza, surgen, como culmen de la privacidad y el recogimiento, los monasterios de la regla de San Benito, donde los monjes se obligan a mirarse hacía sí mismos sin eludir la tentación exterior en forma de peregrinos y necesitados que acuden a ellos en busca de cobijo o alimentos. <br />   <br />  Debilidad del hombre solitario. <br />   <br />  Cuando los sajones se instalaron en la región de Boulogne, construyeron aldeas de chozas rodeadas de un seto vivo de espinos llamado <em>zaun</em>. La palabra <em>Zaun</em> derivó en <em>thun</em> y de ahí, en inglés, se generó el término <em>town</em>, ciudad. <br />   <br />  La belleza e importancia del huerto en la Alta Edad Media. El huerto es el espacio cerrado más querido en esta época. <br />   <br />  <em>Historia de la Vida Privada. La Alta Edad Media</em>. <b>Evelyne Patlagean y Michel Rouche</b>. Tomo 2. Editado por <em>Taurus</em>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <title>Tanteos</title>
   <pubDate>Fri, 03 Jul 2009 20:19:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Guión]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      Un hombre joven, de unos cuarenta años, está sentado en la mesa de un restaurante de la ciudad de Hong-Kong. Él es extranjero. Está de viaje de negocios (aunque esto último no sea del todo cierto. Es decir quizá no sea del todo cierto), algo no demasiado importante, la representación de una juguetería de Ibi. Está alojado en un buen hotel, en el centro de la ciudad. El restaurante es grande, bullicioso. Cerca de él, a varias mesas de distancia, come sola una mujer oriental. De vez en cuando ella observa cómo él la mira con disimulo. El hombre joven tiene deseo de seducir a una oriental. Está en el sitio adecuado, a la hora adecuada. Termina de cenar al tiempo que ella termina. Pide un licor. la mira con más insistencia hasta que deja que sus miradas se encuentren y una sonrisa forzada asome a sus labios. Ella sonríe y baja su mirada hacia la copa de cristal. El por fin se levanta, se acerca a ella, le pregunta en inglés si se puede sentar. Ella le dice que sí. <br />   <br />  Una mujer europea, de unos treinta años, espera en el andén del metro de Hong-Kong. Es la noche. En el andén hay bastantes personas, entre ellos el hombre de cuarenta al que pudimos haber visto cenando en la escena anterior (sólo que si es mejor esta escena que ahora cuento, sería la primera vez que apareciera porque sería el principio de la película. También la escena de arriba es el principio de la película). De repente tres hombres atracan a la chica europea. Todos los que esperan al metro se van hacia el lado opuesto a donde es atracada la chica. También el hombre de cuarenta años. Los jóvenes se llevan su bolso. Llega el tren. La muchacha sube. El hombre también, en el mismo vagón. No está muy lleno el vagón. La muchacha está angustiada y apenas puede contener el llanto. El hombre se sienta junto a ella, le pregunta si puede hacer algo. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Tanteos_a195.html</link>
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   <title>De nuevo</title>
   <pubDate>Thu, 02 Jul 2009 14:06:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Diario]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div style="position:relative; float:right; padding-left: 1ex;">
      <img src="https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/default/1465433-1949648.jpg?v=1289541261" alt="De nuevo" title="De nuevo" />
     </div>
     <div>
      Sobre el gran edificio de las interpretaciones hoy en día me dejo llevar por la causa. Voy a considerar que un pensamiento que siempre me pareció brillante en realidad no lo es. El pensamiento es: <em>la casualidad es el orden natural de las cosas</em>. Me lo dijo hace muchos años un señor de apellido novelesco, <b>Ombravella</b>, no sé si era un pensamiento original, en todo caso se lo oí a él por primera vez. No es un buen pensamiento, es más bien un sofisma, porque el orden natural de las cosas es la causalidad. Una causa produce un efecto y este efecto se convierte en causa para generar a su vez otro efecto. Esto es lo que creemos, en general, los humanos. Decir que la casualidad es el orden natural de las cosas es, sencillamente, una boutade. <br />  Porque estuve en Radio 3 -causa- se podría inferir el efecto de que volviera a estar. <br />  Porque tuve un amigo que perdí -causa- se podría inferir el efecto de que lo podría encontrar de nuevo. <br />  Ayer se dieron los dos efectos a la vez: volví a Radio 3 y me encontré con mi amigo. <br />  El hecho de que ambas causas ocurrieran hace más o menos veinte años y que su efecto ocurriera veinte años después y el mismo día no sería más que un <em>golpe de efecto</em> según la terminología de <b>Robert McKee</b>. La causalidad otorga verosimilitud a la vida. La casualidad un toque de gracia. Ambas son joyas de la percepción. Sólo se diferencian en el orden de la <b>u</b>. <br />  
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <title>De nuevo en Radio 3</title>
   <pubDate>Wed, 01 Jul 2009 16:33:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Diario]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      <b>05 horas 30 minutos</b>: Suena el despertador como hace veinte años. Está oscuro. La noche ha sido muy calurosa, apenas he podido dormir. Tengo preparado lo justo. Creo que ha sido una decisión correcta (tampoco es nada importante, hacer de una pequeñez un pequeño reto: estar media hora ante el micrófono sin guión. Me cubro, por supuesto, con la música. Se celebran los 30 años de <b>Radio 3</b> de <b>Radio Nacional de España</b>, lugar donde presenté durante un año el programa despertador). <br />   <br />  <b>06 horas 12 minutos</b>: Fumo un cigarrillo. He cubierto los posibles silencios con varias noticias: La muerte de <b>Pina Bausch</b> a quien vi bailar su coreografía del <em>Café Müller</em>; la creación de un robot con el que puedes conversar; la vuelta del folletín pero esta vez utilizando el teléfono móvil como soporte. <br />   <br />  <b>06 horas 45 minutos</b>: Me ducho y no estoy nervioso. No llevar nada escrito entre las manos. Recrear de alguna manera lo que hacía en aquel entonces. Salgo de la ducha. <br />   <br />  <b>07 horas 20 minutos</b>: En la calle no hace fresco. Me viene a recoger un coche. El trayecto se complica un poco. No me gustaría llegar tarde ni tan siquiera apretado de tiempo pero llego a pensar y a aplicar, No pasa nada, no vas a llegar tarde y si llegas tarde tampoco pasaría nada. Llego pronto. Llego bien. <br />   <br />  <b>08 horas 15 minutos</b>: Entro en el estudio. Paloma, la productora, me enciende el ordenador y me sube los periódicos. Tomo un café. Sí me escribo, justo antes de entrar en antena, la presentación. <br />   <br />  <b>08 horas 30 minutos</b>: Entro en <a class="link" href="http://www.rtve.es/mediateca/audios/20090701/anos-radio-calle-del-ritmo/535840.shtml">directo</a>.La selección musical es del DJ amigo <b>Mike Molina</b>, una muy buena selección musical. Avanza el tiempo. <b>Elías</b> el técnico de sonido es majo y bueno. Transcurre sin nervios, sin errores, mi media hora en la radio. Leo de este blog <a class="link" href="http://www.fernandoloygorri.com/Donde-encontraron-el-rostro-habia-una-huella_a192.html">Donde encontraron el rostro había una huella</a>  <br />   <br />  <b>09 horas 00 minutos</b>: Todo sale bien. Me he sentido, sin un guión entre las manos, a gusto, disfrutando el regalo. Me marcho. <br />   <br />  <b>10 horas 09 minutos</b>: Me meto en la cama y duermo un rato.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/De-nuevo-en-Radio-3_a193.html</link>
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   <title>Donde encontraron el rostro había una huella</title>
   <pubDate>Mon, 29 Jun 2009 12:21:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Narrativa]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      En la primera mañana hubo concordia. Todos se miraron y comprendieron que no había cosa mejor que contemplar las aguas doradas del lago <a class="link" href="http://www.fernandoloygorri.com/Las-aguas-doradas-del-lago-Hoo-Shon_a155.html">Hoo Shon</a>. Al fin y al cabo sabían que el <a class="link" href="http://www.luzenlaventana.net/El-avion-sumergido-del-lago-Hoo-Shon_a167.html">comandante Sse</a>, más tarde o más temprano, vendría a buscarles en su aeroplano. <br />  En la primera tarde una mujer se empeñó, es decir se hizo peña, al acercarse demasiado a las aguas doradas del lago. Dicen los que la vieron que ocurrió cuando con la uña del dedo meñique del pie izquierdo tocó el agua. Se convirtió en una peña preciosa, toda de cuarzo, con las cabellos pétreos al aire. Luego todos miraron al cielo para ver si escuchaban mejor las hélices del aeroplano del comandante Sse girando hacia donde ellos se encontraban. <br />  En la primera noche el espectáculo de la negritud que en nada concernía a las aguas doradas, dejó boquiabiertos a todos los que esperaban y más cuando en el centro del lago surgió con la forma de una huella el rostro más amado.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Donde-encontraron-el-rostro-habia-una-huella_a192.html</link>
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   <title>Los ojos</title>
   <pubDate>Sun, 28 Jun 2009 12:28:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Narrativa]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      Los ojos del rey miran enamorados la figura que yace. Urna en el páramo. Atrás queda el humo de la batalla y resuenan como de cristal los tambores de piel de hipopótamo. El rey sangra del hombro. No se duele de la herida sino de la figura que yace aún caliente en la urna. Es su hijo muerto con valor en la batalla a la edad de once años. Nobles, siervos y clerecía guardan silencio, hasta el viento se ha calmado y ni un ave osa alterar el responso. Pronto caerá la tarde. Perdida la batalla y perdido el hijo el rey piensa ahora en el final de su dinastía y siente lo que hasta entonces nunca había sentido: el peso de los años en cada una de sus articulaciones. 
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Los-ojos_a191.html</link>
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   <title>Veré</title>
   <pubDate>Fri, 26 Jun 2009 17:49:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Poesía]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/default/1456096-1935767.jpg?v=1289541261" alt="Veré" title="Veré" />
     </div>
     <div>
      A lo largo de la hilera de montañas <br />  hay una cruz <br />  donde no debería haberla <br />  Sueña <br />  Vence <br />  Llora <br />  el niño aletea <br />  el perro <br />  se alzalía <br />  busca un cordón <br />  la cuerda de una lira <br />  que supere la armonía <br />  de Pitágoras <br />  Esferas <br />  Redonda <br />  la rueca <br />  ruge <br />  Curvas <br />  de nuevo la hilera de las montañas <br />  una calle ahora <br />  un lugar antiguo <br />  Veré <br />  si me dejan las gafas <br />  volver al lugar donde no nací <br />  Calla <br />  amor pequeño que duermes el sueño injusto <br />  Arrecia <br />  amor pequeño el instante del beso <br />  Eleva si quieres <br />  el grito <br />  Nada vale <br />  en esta hora fusca <br />  alardear de serpientes <br />  o mostrar <br />  orgulloso <br />  la ancas de una rana <br />  no muy verde <br />   <br />  
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Vere_a190.html</link>
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   <title>Esperar</title>
   <pubDate>Thu, 25 Jun 2009 16:00:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Ensayo]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      Como ante la inminente guerra de las galaxias. Un <b>Hans Solo</b> (ni siquiera sé si escribe así, <em>espero</em> que sí, como espero tantas cosas, tantas cosas de mí y de los demás y de las demás ya que me quiero poner estúpidamente correcto) que no quisiera y al mismo tiempo sí quisiera. Una vaga sensación de ala en el cogote, así espero yo las cosas y en ese aleteo entreveo algo de la picadura de un mosquito y también algo del polvo del ala de la mariposa y también la negritud del buitre en los albores de un mundo que quizá dejó de existir. Desde esa espera escribo <em>de un mundo que quizá dejó de existir</em> porque por un lado desearía que volviera y por otro sé que se ha ido (ésta sería para mí una definición buena de la espera <em>desear que vuelva lo que se ha ido</em>) porque desear que llegue lo que no ha sido yo lo llamaría ilusión. Espera en todo caso que desarraiga del presente siendo, el pobre, lo único que tenemos. Espera desangelada y espera con ángel. La espera provoca una sensación de muerte en mi tiempo. Siempre que espero siento que estoy muriendo. Por eso a ver si logro dejar de esperar el correo que no llega por parte de ella en el que me dice cosas hermosísimas y me pide que hablemos y me pide que lo volvamos a intentar y me dice que me echa de menos y todas esas esperas que de tanto esperar pudren el corazón; a ver si logro dejar de esperar la atenta respuesta de ese caballero todo conocimiento, toda puridad, todo acierto que por fin acierta conmigo; a ver si logro dejar de esperarme perfecto, sabiendo vivir, consciente, encantador (aunque sea encantador de serpientes) y marcando el paso de mi vida como si sonara a mi alrededor una marcha militar; a ver si no espero escuchar lo que no saben decir, es más no pueden decir; a ver si dejo de esperar las respuestas que no deberían venir sino de mí; a ver si dejo de esperar que haga fresco en el verano, en este verano de Madrid. <br />   <br />  La espera son tiempos muertos. <br />  La espera muerde mis zapatos y rompe sus suelas. <br />  La espera es una muela sin juicio y sin hueso. <br />  La espera alienta las canas y la hinchazón de los cojones (también llamado elefantiasis) <br />  ¡Quién espera menos que un elefante que cuando ve llegada la hora de morir se encamina él solito a su cementerio! <br />  ¡Oh, dichoso! <br />   <br />  La espera es insomnio de vigilia <br />   <br />  Te dices, No, no esperes más. No esperes nada. <br />   <br />  Remedando a <a class="link" href="http://www.fernandoloygorri.com/Sobre-la-Felicidad_a48.html">Spinoza</a>  podría escribir que la no espera es el goce del bien. No esperar nada es ser feliz.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   </description>
   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Esperar_a189.html</link>
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   <title>Una lectura poética</title>
   <pubDate>Mon, 22 Jun 2009 22:49:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Ensayo]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      Hoy hemos ido <b>Raúl</b> y yo a una lectura poética. <br />  Cuando voy a una lectura poética y me encuentro con una misa rancia me llevan los demonios. <br />  No tengo la más mínima idea de lo que la poesía quiera decir. <br />  Siempre pienso que si alguien quisiera que le explicara mi poesía me empezaría a descojonar. <br />  Es que estoy irritado. <br />  La poesía no se explica, señores, la poesía se siente. <br />  Diría algo así. <br />  O no diría nada. <br />  La poesía entonces. <br />  ¡Joder, con la poesía! <br />  Pero ¿qué es eso? <br />  Hacedlo. <br />  No se puede decir más. <br />  Por supuesto no tengo razón. No es una cuestión de razón. <br />  Ritmo, tempo, narración, imágenes en palabras... <br />  No sé. <br />  Desde <b>William Blake</b> hasta un maestro de bardos galés que en el siglo IX les decía a sus alumnos:<em> Cojan un tema conocido e invéntenlo bien</em>. <br />  Se va más allá y cuando se habla de vanguardias se acude a la tradición. <br />  O <b>Robert Graves</b> y su <em>Diosa Blanca</em> una poética del mito poético. <br />  Cuando tan sólo se acude al ejercicio mental (Raúl dice) la poesía es vacua, fea, seca. <br />  También será poesía, claro. Todo cabe en todo. <br />  Es que no tengo razón. <br />  
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Una-lectura-poetica_a188.html</link>
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   <title>Sobre el amor y otras conquistas 1</title>
   <pubDate>Mon, 22 Jun 2009 13:26:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Ensayo]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      En uno de esos titulares de los periódicos que son más dignos de lástima que de atención leo que de nuevo en la literatura se pone de moda el tema del amor (pienso dos cosas, pienso muchas cosas, pero en fin pienso dos cosas: una que quien eso escribe ha leído muy poco y menos aún ha hecho un estudio en profundidad de lo que está escribiendo; dos que las editoriales que mantienen el diario en cuestión le han encargado un artículo ad hoc por sus propios intereses. Seguro que estoy equivocado. Me equivoco muy a menudo. Me equivoco tanto que estoy por asegurar que nunca acierto. Me equivoco y me equivoco en mis juicios de valor, en mi forma de comportarme, en mis aspiraciones, en mi propia idea del amor; me equivoco al valorar lo que ha pasado, lo que pudo haber sido y también en mi presente debo de estar muy equivocado y del futuro no quiero ni hablar. Como debo de estar equivocado con esa idea del amor, de lo que el amor es, de la relación entre el amor y las personas, del encuentro entre el amor y el sexo, de cómo los años, los años, la paciencia, la comprensión, el amor al otro, el amor al otro. Siempre reivindiqué como buena una frase muy cursi que se me ocurrió hace ya muchos años: <em>amar es querer lo que no te gusta del otro</em>. Como toda frase está llena de vacíos, prestos a ser rellenados. Sólo que a mí esa gradación de los sentimientos del más elevado al más pequeño me dan una impresión de amor real, pedestre si se quiere, de andar en zapatillas con el amor de tu vida al lado. Porque en esa degradación de sentimientos de la frase: Amar/querer/gustar, se acumula la esencia del vivir amando. Sólo porque quiero lo que de ti no me gusta sé que te amo, vendría a decir dicho de otra manera. Creo que cuando habría de empezar el amor, surgió el desamor. Durante años pensé que las parejas que siguen juntas tras muchos años lo hacían la mayor parte de las veces por una mera transacción comercial, ahora pienso que quizá muchas de ellas amen al otro y hayan conseguido ser amados y, oh, entonces siento nostalgia y ese deseo un poco anciano quizá de ser amado porque alguien quiere lo insoportable de mí ¡qué generosidad entonces el amor, qué entrega, qué confianza!). Siento que ese amor del que se dice que vuelve a estar de moda en la literatura no es ni siquiera natural, se inventó tras la caída del Imperio Romano, es un mero invento del hombre occidental, lleno de agujeros como un queso podrido fuerte de sabor y rico al paladar.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Sobre-el-amor-y-otras-conquistas-1_a187.html</link>
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   <title>Imágenes</title>
   <pubDate>Thu, 18 Jun 2009 19:37:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Narrativa]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      <b>Carreteras:</b> <br />   <br />  Bordea una tierra llana, amarilla, en febrero. <br />   <br />  Un puerto con niebla. Despacio. Vamos despacio. Verdes. Muchos verdes difuminados. Manchas verdes. <br />   <br />  Gira sobre el mar. Un mar radiante. Un mar que se hunde, sin resistencia, en la noche sin luna. <br />   <br />  Carretera de montaña en Francia. Hacia Port Bou. <br />   <br />  <b>Lugares</b>: <br />   <br />  Una cena frugal en un puerto pequeño. Recuerdo la playa atestada de exiliados al terminar la Guerra Civil Española. Los campos de concentración. Un recuerdo imposible en mí (aún me quedaban muchos años para nacer) y sin embargo nítido. <br />   <br />  Llueve y hace sol. Asturias. <br />   <br />  Un prado. <br />   <br />  <b>Carreteras</b>: <br />   <br />  De tierra. Cada vez más estrecha. A ambos lados fincas privadas. En bicicleta. <br />   <br />  Es una carretera que acaba en un cul-de-sac. En el oeste. Un río corre en paralelo y unas barquichuelas se mecen sin ganas sobre sus aguas en una tarde sin viento. <br />   <br />  A lomos de una camioneta. Grandes extensiones de cultivos de marihuana. Murcia. En enero. La parte trasera de la furgoneta es descapotada. Hace frío, viento y un pavimento frenético. <br />   <br />  <b>Lugar</b>: <br />   <br />  Playa en el fin del mundo. El faro de Trafalgar. Con una muchacha. En plena madrugada.
     </div>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Imagenes_a186.html</link>
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   <title>¿Qué ocurre?</title>
   <pubDate>Tue, 16 Jun 2009 20:00:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Poesía]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      ¿Qué ocurre? <br />  ¿Por qué es así? <br />  Esta tormenta <br />  ahora <br />  Está entrando el agua <br />  en la habitación <br />  Hay un aviso <br />  de una vieja amiga <br />  que no se cree <br />  nada <br />  de un pago inmerecido <br />  Tiene razón <br />  le digo <br />  Tiene razón <br />  ¿Y qué? <br />  ¿qué ocurre? <br />  ¿qué me importa? <br />  Será la fiebre <br />  O la fragilidad <br />  de todos <br />  de todos <br />  Andar siempre <br />  entre la opinión <br />  y la sentencia <br />  ¿qué más da? <br />  ¿qué ocurre? <br />  Era la tarde <br />  llegué hasta una capilla <br />  que nunca había visto <br />  No entré <br />  Luego los truenos <br />  y la sensación <br />  terrible <br />  de no hacer bien la vida.
     </div>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Que-ocurre_a184.html</link>
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   <title>Impromptu II</title>
   <pubDate>Tue, 09 Jun 2009 22:18:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Narrativa]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      Las abejas melíferas están desapareciendo, una extraña enfermedad dicen, una menor resistencia a los virus, algo relacionado con la labor de los hombres sobre la santa madre tierra. <b>Dave Hackenberg</b> se gana la vida llevando abejas de acá para allá para que polinicen los cultivos: los melones en Florida -escriben <b>Diane Cox-Foster</b> y <b>Dennis van Elgelsdorp</b>- , las manzanas en Pennsylvania, los arándanos en Maine, las almendras de California. <br />   <br />  La cabeza de la abeja melífera es tan ajena a las cabezas, ¿cuándo se vieron esos pelos surgiendo de sus ojos compuestos? <br />   <br />  Un seno de una mujer francesa a la altura de mis ojos. <br />   <br />  El calor del andén del metro, la ausencia en la vida de otros cuerpos. Una sensación esquiva. Una extraña, por antigua, secuencia de hechos. <br />   <br />  El frío en el cuello. Un piano conocido. Un país. Una escuela. Una astucia. Un amor que nos deja. Que nos deja. La lejanía, de repente, de la montaña que estuvo tan cerca o del río o de la casa. <br />   <br />  Magia, ahora está, ahora no está. Magia tus ojos (no le hablo a nadie. No me atrevo a hablarle a nadie. Es -quien escribe- un narrador que en nada me concierne. Son sus dedos y su cabeza y sus sentimientos, sus sentimientos, porque los míos se quedaron aparcados en el aparcamiento de una estación de tren, eso sí, bella... la estación) y esas manos que suavemente se deslizan por tu brazo tras el ataque de un viento fresco. Esa saliva. Ese aire entre tus cabellos. Tu vientre. Tu vientre esgrime el calor de los hornos en tu piel. <br />   <br />  Alguna máscara en la calle. Un alud de tientos y milagros. Cómo me gustó siempre el verso <em>La calma de la tarde en un cigarro</em> escrito por mí hace muchos años, muchos, muchos años....
     </div>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Impromptu-II_a178.html</link>
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   <title>Impromptu</title>
   <pubDate>Mon, 08 Jun 2009 21:55:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Narrativa]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/default/1419692-1883461.jpg?v=1289541261" alt="Impromptu" title="Impromptu" />
     </div>
     <div>
      Es esa voz de <b>Astrud Gilberto</b> y esa guitarra de <b>Joao Gilberto </b>y <b>Antonio Carlos Jobim</b> y por supuesto el saxo de <b>Stan Getz</b>. Esa ausencia de la <em>bossa nova</em>. Ese tempo sensual y melancólico, esa cadencia de agua suave, ese rumor que llega muy lejos. La memoria. La sonrisa. <br />   <br />  Jugando con los tiempos. Ausente de nuevo, dejando a los dedos que naveguen por las teclas siguiendo (o al menos con la intención de seguir) el ritmo que marca el percusionista en el platillo. <br />   <br />  Esta vida es de los valientes y yo lo soy en muy pocas ocasiones. Me congratulo en todo caso porque alguna vez sí lo he sido (o me he sentido). He mirado de frente y he sentido una gran bocanada de aire adentrarse en mí y alentarme. <br />   <br />  La mano, reservada para escasas ocasiones, deambula. <br />   <br />  Secuencia que nos lleva. Molicie he dicho hoy y palabra tan desafortunada me ha hecho, sin embargo, gracia. <br />   <br />  Son las diez. <br />   <br />  
     </div>
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   <title>Derivaciones</title>
   <pubDate>Sat, 06 Jun 2009 19:33:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Ensayo]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   Apuntes a partir del texto de Ramón Andrés El mundo en el oído; de la edición de Joscelyn Godwin Armonía de las Esferas; de la música de Spotify; del texto de Donald J. Grout y Claude V. Palisca, Historia de la música occidental.     <div>
       <br />  El tiempo es un movimiento cíclico mientras que lo eterno es estable. <br />   <br />  Escucho una lied de <b>Schubert</b> <em>Heiss mich nicht reden</em> en la voz de <b>Barbara Bonney</b> y al piano <b>Geoffrey Parsons</b>. <br />   <br />  ¡Uf, <b>Richard Bona</b>! Bisso Baba <br />   <br />  Escribe el médico cristiano nestoriano <b>Hunay</b> en 800 d.C. según nos cuenta la traducción medieval hebrea de <b>Judah al Harizi</b> hecha en lo inicios del siglo XIII (¡cómo me seduce, me lleva, me propone esta investigación las delicias de <b>Jorge Luis Borges</b> y sus bibliotecas imaginadas!) única fuente que se conserva de su obra. El original de Hunayn se perdió. <br />   <br />  Vayamos al texto de Hunay cuyo tema es una recopilación de máximas filosóficas desde la Antigüedad hasta su Alta Edad Media del siglo IX. Uno de los aforismos que recoge pertenece a <b>Amonio</b>, filósofo en el siglo V. En la parte sexta de un asunto entre filósofos y músicos comenta: <em>Uno de los filósofos solía decir al músico siempre que iba a un banquete: "Por favor, haz que el alma se incline hacia sus facultades más nobles, como la modestia, la rectitud, la amabilidad, el valor, la clemencia, la honradez y la generosidad"</em>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Derivaciones_a176.html</link>
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   <title>No es olvido</title>
   <pubDate>Thu, 04 Jun 2009 21:33:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Diario]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      No es olvido. Son los ojos que andan cansados. Las horas ante el ordenador. Luego llego. Quiero descansar los ojos. Miro tanto. No sé cuánto veo. No es olvido. Siempre está aquí. Lo ojeo. Lo recorro. Sueño con él. Llega la noche. Tras un día. Todo tan distinto. Quisiera que siguiera así mucho tiempo. Sí, lo quisiera. No es olvido. La suerte se echa unos días hacia un lado. No sé. Sí observo. Voy entrando. Luego salgo. Los días. Hoy, quizá, más cansado. Sí bastante más cansado. Pero antes de irme hasta mañana quería saludar. Sigo aquí. En cuanto me haya acostumbrado. No me olvido. Suena una hermosa música. Echo de menos muchas cosas. 
     </div>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/No-es-olvido_a174.html</link>
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   <title>El Lago Hoo Shon</title>
   <pubDate>Tue, 26 May 2009 16:02:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Narrativa]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      Serenada la tarde se había cubierto de nubes. Antes había sido el viento. Luego llegaron los hombres. Quisieron atravesar las aguas y todos murieron ahogados cuando se acercaron a la orilla. Quedó flotando un rato la cabellera dorada de una niña y sólo por su color. El silencio vino pronto. Los pájaros hicieron el rito funeral y algo parecido a una mangosta acercó su hociquillo y el lago le dejó beber. Callado el ocaso. Callado el silencio. Callado el mundo. Por callado se dejó ver el avión del <a class="link" href="http://www.luzenlaventana.net/De-los-tres-rios-del-lago-Hoo-Shon_a182.html">comandante Sse</a>, su áurea carlinga emitía destellos de pez abisal que se expandían por el lago, lentamente, casi dulcemente mientras a su alrededor se iba haciendo oscuro, la noche en un lugar perdido de la China la cual sin embargo era incapaz de apagar el dorado rumor de las aguas del lago Hoo Shon.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/El-Lago-Hoo-Shon_a173.html</link>
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   <title>Sensaciones</title>
   <pubDate>Sun, 24 May 2009 19:45:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Diario]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div style="position:relative; float:right; padding-left: 1ex;">
      <img src="https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/default/1393525-1845384.jpg?v=1289541260" alt="Sensaciones" title="Sensaciones" />
     </div>
     <div>
      <em>La araña meditando su crimen</em> es un color de tela que se ofrecía en la Inglaterra restauradora del siglo XVIII. También lo eran <em>sapo enamorado</em> y <em>ratón asustado</em>. Podría subir los escalones y mirar desde arriba. Vivir las sensaciones de este extraño fin de semana. Muy extraño por muchas cosas. Sobre todo por el vaivén de la vida, por los recuerdos que me han invadido y por los lugares donde he estado, donde he dormido. Color de vida tan extraño como los arriba reseñados. Es como si no supiera a qué carta emocional quedarme (si se me permite decirlo de esta forma un tanto cursi). El día es largo en emociones. Cambiantes como los cielos que han inundado de tormentas la tierra de Madrid. Con viento y sin él. Por la noche del viernes conduciendo por la carretera de El Escorial y al fondo truenos y rayos. O al volver hacia Madrid una tromba de agua tan intensa como la tristeza o la nostalgia o el simple deseo de unas horas antes. Luego el sábado fue volver. El viernes ya me inundó la jara. El sábado seguía inundado. El olor atrae el recuerdo como la miel a las moscas. Recuerdos, hermosos recuerdos, ¡qué bella! Luego ese mismo sábado todo fue cambiando o, mejor dicho, como todos los días todo fue cambiando, sin saber a qué carta quedarme. Estábamos en una casa donde nunca había estado. Habíamos sido invitados por dos perras sitzus. Pasamos la tarde y al final también la noche. Dormí en un sofá. Sin saber dónde estaba, sin querer saber qué eran los sonidos que escuchaba (suspiros, palabras a media voz, carreras, gemidos, risas, vuelos), despertándome, durmiéndome, soñando o no hasta que llegó la mañana y las emociones fluctuaban y seguí haciendo lo que tenía que hacer. Nos fuimos de la casa y dejamos en ella a nuestras anfitrionas y a una amiga que iba a pasar un rato más con ellas. Una hermosa casa, en una urbanización aislada allá por Valdemorillo. Dejé a la amiga con su madre, dejé a mi hija con su madre, dejé el coche donde debe estar y ella me trajo de vuelta a Madrid y miré su perfil y recordé su piel y la bondad suya y los tiempos juntos y lo hermosa que es. Llegué a casa. Había pasado de nuevo toda una vida en menos de treinta y seis horas. No supe qué hacer. Me quedé en blanco. Me sentí cansado y recordé entonces el color <em>araña meditando un crimen</em> y ese nombre me sugirió la sensaciones que ahora siento, indefinidas a no ser que por un azar de la vida alguien (o algo) me mostrara ese color como debía hacer el sastre cuando ante la curiosa mirada de la clienta, le enseñara el catálogo de colores y pudiera ver por fin ese último color llegado, seguramente, de París.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <title>Premio</title>
   <pubDate>Fri, 22 May 2009 12:02:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Poesía]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
   A Raúl     <div>
       <br />  Ya caía el sol <br />  en la azotea <br />  pasaban unas gambas <br />  sonaban unas trompetas <br />  y nadie decía nada <br />  y nadie sonreía alto <br />  Allí estábamos <br />  callados <br />  al calor <br />  de unos versos <br />  que siempre supimos <br />  que existían.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Premio_a171.html</link>
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   <title>Sin título</title>
   <pubDate>Tue, 19 May 2009 00:12:00 +0200</pubDate>
   <dc:language>es</dc:language>
   <dc:creator>Fernando García-Loygorri Gazapo</dc:creator>
   <dc:subject><![CDATA[Poesía]]></dc:subject>
   <description>
   <![CDATA[
        <div>
      Haré <br />  el estanque <br />  quieto <br />  luego <br />  alguien <br />  vendrá
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   <link>https://www.fernandoloygorri.com/Sin-titulo_a170.html</link>
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