<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:photo="http://www.pheed.com/pheed/">
 <title>Inventario</title>
 <subtitle><![CDATA[Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri]]></subtitle>
 <link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.fernandoloygorri.com" />
 <link rel="self" type="text/xml" href="https://www.fernandoloygorri.com/xml/atom.xml" />
 <id>https://www.fernandoloygorri.com/</id>
 <updated>2026-09-13T22:37:50+02:00</updated>
  <entry>
   <title>Elementos para el cisma</title>
   <updated>2026-09-13T18:57:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Elementos-para-el-cisma_a2633.html</id>
   <category term="Poesía" />
   <published>2026-09-13T18:45:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />  Con las fuerzas que nos queden miraremos el pasado e intentaremos describirlo <br />  Una solución pacífica en todo caso <br />  Con la mirada no empañada por drogas o espejismos hablaremos de la realidad <br />  No buscaremos retóricas <br />  No nos convertiremos en seres inteligentes. Tan sólo miraremos a través del espejo <br />  La mano que vendrá mañana no nos interesa. La esperanza es puro veneno <br />  Con las fuerzas que nos queden evitaremos los juicios de valor porque ¿qué valor hay en un juicio? <br />  Bastantes bocazas parlotean ya para que nosotros nos sumemos a ellos <br />  Ahora nos reuniremos en los graneros del planeta y con el entusiasmo propio de todo inicio echaremos a andar nuestras memorias <br />  No nos olvidéis <br />  El tiempo apremia <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Elementos-para-el-cisma_a2633.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Noción de 18</title>
   <updated>2026-09-07T14:28:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Nocion-de-18_a2632.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <published>2026-09-07T13:12:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />  Desde el silencio de las montañas mis palabras llegan hasta vosotros y las leéis día tras día desde hace ya 18 años. <br />  Las nociones han cambiado. Los viejos somos amargos y nos gusta vengarnos de lo que hemos perdido por eso el poder es gerontocrático (una persona -en los países ricos- suele dejar de ser joven a partir de los 25-30 años si no antes). <br />   <br />  ¿No sería lo sensato que el poder lo ejercieran los más jóvenes? ¿No permitiría esta posibilidad que las sociedades renacieran y murieran con mucha más frecuencia como ocurre con las plantas que año tras año renuevan en juventud su vejez? <br />   <br />  Sí, ya se sabe que el condicionamiento existe. También podemos afirmar que el cerebro es, esencialmente, simple. Incluso podemos admitir que por esa simpleza cerebral es mucho más fácil manipular con una imagen que convencer con una verdad. La palabra pasó de moda como vehículo dialéctico. <br />   <br />  Quizás haya sido por este verano que no nos suelta. Un verano que nos agarró con su abrasamiento a principios de mayo y no ha dejado de retorcernos <em>los hurgalios</em> con una constancia que no puede ser más que obra de ese dios del antiguo testamento, ese ser prepotente, mal hablado y cruel del que yo siempre he sentido que no podía ser dios sino como mucho un diablo, torpe y cruel como suele serlo el Mal disfrazado de bien. <br />   <br />  No era este tema del que quería haber escrito en este primer artículo de septiembre. Pesa mucho la miseria moral y material de la actualidad. Justamente hoy un partido nazi ha ganado las elecciones en un <em>land</em>&nbsp; alemán, el de Sajonia-Anhalt. Sólo han pasado 79 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Es estadísticamente seguro que en Sajonia-Anhalt existe un ser humano de más de ochenta años que, según los stándares de la moderna taxonomía, pertenece a eso que se llama raza judía o pueblo judío. ¿Cómo se sentirá una judía de Magdeburg hoy tras leer la noticia mientras desayuna una tostada con mantequilla hecha con leche de vaca frisona? <br />   <br />  "¡Eh, amigo! ¡Cómo estás esta mañana!/ ¿Recuerdas algo de lo que te ocurrió ayer?/ Ya sé que no te importa./ Te pierdes por la noche./ Caminas por el día / y vas en busca de tu ser." (Letra de <em>Señor Troncoso</em> del grupo Triana de su disco&nbsp;<em>Hijos del agobio</em>). <br />   <br />  Ya queda poco para el estallido. Ya han vuelto. Preparémonos. <br />   <br />  ¡Por el humanismo! <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Nocion-de-18_a2632.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Sin los nombres</title>
   <updated>2026-07-30T00:51:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Sin-los-nombres_a2626.html</id>
   <category term="Ensayo poético" />
   <published>2026-07-30T00:21:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />  Charles, Patricia, Isabel, Jiddu, la noche que se ha puesto caliente y la luna que está llena y quisiera también ella; la luna, el dios-Toro; recorro, Innana, Fuencisla, Eduardo, Manuel, Carlos, Italo, Pietro, Henrik; la duda, mirarse, la nadería que debe de ser en el fondo vivir para miles de millones de individuos, la masa, sus nombres, los nombres de las calles, aquéllos que merecieron el recuerdo en las ciudades María, Luis, Elias, Jezabel, Hortensia, Adela, Beatriz, Santiago, Dollymantel, Usnavy, Abderraman, Javier, manchas que se extienden a cámara lenta por todo el espacio y lo van cubriendo de nombres que se escuchan a lo largo de los eones y que llegan hasta la galaxias rojas las más alejadas del espectro, las que no nos ven, Magdalena, Macaria, Margarita, Etelvina, Eliane, Andrea las plazas amarillentas, las huellas que se dejaron por allí, las huellas, el dios-Toro, Innana, la ruleta de la vida, Olga, Ascen, Marisol, Adolfo, Joaquín, Miguel, José Luis, la pequeña, la escuela una tarde de lluvia en blanco y negro, salpica el frío por la mañana, vivo en una comunidad de humanos, más bien molesto, Julián, Ascensión, Laura, Rocío, Belén, Carlos, tan lejos y tan cerca, en esta noche que ya no arde tanto, sometido, Hipólito, Cayo, Helena, Ariadna, Berenice, Paloma, Isabel, François, John, Fernanda, Mary, Christine, Pascale, Marisa, Paca ¡qué largo el vacío que me espera! ¡ya no más memorias volanderas! Los nombres, desdibujados como si se fueran borrando a la velocidad de una noche de invierno, o se fueran alejando, a los lados, en la noche fría, hileras de castaños Juana Teresa, Rafael, Thomas, Mikla, Osamu, Fausto se mezclan las sustancias, serán evaporadas. <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Sin-los-nombres_a2626.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>La doctrina del shock (2)</title>
   <updated>2026-03-02T19:56:00+01:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/La-doctrina-del-shock-2_a2590.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <published>2026-03-02T18:55:00+01:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />  En 2012, era enero, escribí una entrada titulada así <a class="link" href="https://www.fernandoloygorri.com/La-doctrina-del-shock_a769.html"><em>La doctrina del&nbsp;</em><i>shock&nbsp;</i></a>  &nbsp;-si la quieres leer, ya sabes, no tienes más que clicar en su título en verde-. Seguimos instalados en ella. Y va en aumento. <br />  ¿Qué estado individual, social genera esta constante sensación de conmoción? ¿Qué implica en la vida de cada uno de nosotros la sensación de tener a las puertas de nuestras pequeñas vidas a un enemigo descomunal, dispuesto a acabar hasta con lo más sagrado que cada uno lleve en su saca? Un enemigo que por cierto, siempre es lo&nbsp;<em>Otro</em>. El miedo, en una palabra. <br />  Recuerdo que escribí la entrada tras ver un documental del mismo título de Michel Winterbottom. Naomi Klein, en 2007, había escrito su famoso libro en el que se basó el director para hacer su película. No me voy a entretener en intentar hacer una sinopsis ni del libro ni del documental porque creo que, en este caso, el título es la sinopsis perfecta y su lectura o la visión del documental se hacen casi imprescindibles para entender los alaridos de los modernos dictadores. <br />  Ya estamos en la III Guerra Mundial. De aquí -como profetizó Albert Einstein- acabaremos de nuevo en las cavernas. No sé cuánto durará esta guerra ni hasta qué extremos de crueldad &nbsp;y locura llegaremos. No me va a importar. No me voy a quedar en los sucesos (que es lo que quieren los generadores de opinión: atraparnos en los focos potentísimos de un suceso brutal) sino que voy a seguir buscando los procesos, los lugares por los que ha transitado el ser humano hasta llegar aquí y por ahí quizá llegue el conocimiento y la asunción de una certeza que Platón -el primero en Occidente, con su teoría de la idea de Idea y su derivada Lo Ideal- quiso ocultarnos: que el ser humano es por definición finito y contingente y eso le aboca a ser <em>mutatis mutandis&nbsp;</em>un lobo para el hombre. <br />  En los últimos días, debido a una pequeña enfermedad que me ha obligado a estar de sofá y tele (esta nueva televisión con cientos de canales que te lleva de un lugar &nbsp;a otro como si estuviéramos en un océano de informaciones e imágenes que acaban mareándote), he escuchado a personas que se podrían considerar los ideales de la burguesía, es decir, los seres masa, contraponer al horror que vivimos (¿qué horror? ¿qué novedad de horror? ¿que no sabíamos que &nbsp;los seres humanos nos matamos unos a otros sin descanso? ¿que no sabíamos que la codicia es el gran motor de Occidente?) la bondad, la ternura, los momentos en que unos nos ayudamos a otros como si fuera un sortilegio, algo que pudiera tener el poder de detener este deseo demasiado humano de trascender sea como sea, le cueste a quien le cueste. Esa reacción es estar en estado de shock y ese estado lleva a la yunta, lleva a agachar la cabeza. <br />  Por cierto, esta reflexión no es conclusiva, es sólo paisaje de un proceso. <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/La-doctrina-del-shock-2_a2590.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Estarcido</title>
   <updated>2026-01-21T20:54:00+01:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Estarcido_a2583.html</id>
   <category term="Ensayo poético" />
   <published>2026-01-21T20:14:00+01:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />  Apenas llego a verla, es <a class="link" href="https://elpais.com/ciencia/2026-01-21/hallada-en-indonesia-la-pintura-rupestre-mas-antigua-de-la-humanidad.html#?prm=copy_link" target="_blank">el estarcido de una mano</a>  &nbsp;( si clicas sobre&nbsp; el texto en verde accederás al artículo publicado en El País) hecho hace 67.800 años. La mano ha sido descubierta en una cueva de Indonesia. Dicen que es la obra de arte más antigua del mundo, más antigua que las pinturas también rupestres de las actuales Francia y España. La cueva es de piedra caliza. La cueva está en la isla de Muna, al sureste de Célebes. Por la forma de la mano, porque acaban en punta los dedos, como si el ser que la imprimió sobre la roca quisiera que semejaran garras; porque ese 'querer que una cosa parezca otra' forma parte de lo que hoy se llama pensamiento simbólico y esta forma de pensar parece que es propia de nuestra especie, hubo alguien no hace tanto, 678 siglos, que entendió la esencia de la vida en la tierra: una mano que también desgarra. Luego vendría la magia y luego los mitos que eran simples narraciones y luego las grandes construcciones teológicas y luego la ciencia y luego una mujer camina por una gran avenida de una de las grandes metrópolis del mundo, según dataciones que todos entendemos, corre el año 2026 de la era común. La mujer habla desde su celular con una amiga. Atrás quedan las manos impresas hace 678 siglos en las paredes de caliza de unas cuevas halladas en las islas Célebes. Hay teorías que aseguran que eternamente retornará ese ser a imprimir la misma mano acabada en uñas puntiagudas como garras y esa mujer volverá a hablar con su amiga con un celular y yo volveré a escribir ante una vieja mesa sobre ambas distancias. <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Estarcido_a2583.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Orden</title>
   <updated>2025-05-16T13:55:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Orden_a2502.html</id>
   <category term="Ensayo poético" />
   <published>2025-05-16T13:41:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />  Elevarme a la esfera. Dejar el círculo de quintas. Beberme la cara del olvido. Dejar que la corriente del río me someta. Será el momento entonces. Un día un hombre se levantó con un dolor de líquidos y por la noche había muerto. La náusea no rodea. La espera sólo espanta. La esperanza es un cometa y el cometa es una trampa. Calla, loco. Calla, boca. Deja que la noche se vuelva tan oscura como el alma que soportas. Ni juzgues entonces. Ni siquiera medites. No quieras responderte a cómo un gobierno judío se volvió nazi. No quieras dolerte por el corpachón de matón del presidente de Occidente. Así son las circunstancias. Por eso elévate a la esfera. Atiende las sutiles emanaciones del éter y el paso de una luz por una tormenta. Escucha las notas que se esparcen por tu oído y que se quedan calladas en manos del tullido. No ejerzas función. No quieras nunca darlo todo. No vuelvas una y otra vez a la contienda que te trajo hasta aquí. Responde a todo:&nbsp;<em>Porque sí</em>. Porque sí mi niña te quiero. Porque sí aire te aliento. Porque sí fascistas os detesto y os temo. Porque sí no vuelo. Porque sí no llego. Porque sí no puedo.&nbsp; <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Orden_a2502.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Las lindes</title>
   <updated>2025-04-26T01:46:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Las-lindes_a2498.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <published>2025-04-26T01:24:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />  ¿Dónde se establece esa frontera en la que lo personal se mezcla con lo imaginado? Nada más escribir la pregunta anterior me han surgido más preguntas. ¿Qué es lo personal? ¿Qué lo imaginado? ¿Pudiera ser que la ficción fuera una suerte de mensajes que llegaran por medio de ondas electromagnéticas o cualquier otro tipo de medio que pudiera codificarse mediante un receptor y que en este caso el receptor fuera un ser humano con el don de recibir esos mensajes y codificarlos por medio de la escritura? ¿Pudiera ser que nada fuera en realidad inventado? ¿Que todo estuviera siendo vivido en alguna parte, alguna vez, en algún tiempo? <br />  Las lindes pues. Lo que queda dentro. Lo que sirve como escenario para una pasión. Porque vivo en una montaña mágica escribo teniendo como fondo ese escenario y al mismo tiempo recuerdo la calle estrecha como de barrio obrero de Manchester en la ciudad de Madrid. Podría describir a gentes que van pasando. Podría hacerlo. También el temblor de un castor ante la cercanía de la serpiente. Esas lindes. La medusa. El paramecio. El liquen. El musgo. La brizna de hierba. El pelo castaño. Los ojos redondos y un gesto de unos hombros echados hacia delante. Todo esos elementos con una acción, con una descripción, sometidos al capricho de lo que siempre está siendo.&nbsp;<em>Eso</em>&nbsp;que se atrapa al vuelo y queda fijado mediante un código. ¿Cuántas manos teclean en este momento en el mundo? ¿Dónde está la frontera a este desvarío? ¿Seré capaz de encontrar una respuesta? ¿Marcaré la linde? ¿La vallaré?&nbsp; <br />   <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Las-lindes_a2498.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Arenga</title>
   <updated>2025-03-04T19:20:00+01:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Arenga_a2485.html</id>
   <category term="Narrativa" />
   <published>2025-03-04T18:38:00+01:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />  ¿Era real la sangre que le hervía a borbotones? ¿Era posible una alucinación colectiva? ¿Por qué no admite nuestro cerebro que al caer la tarde las hojas de los árboles y la hierba de los pastos son rojos? ¿Por qué quiere mantenernos en esa ilusión verde? ¿Cuándo volveremos a los libros y tomaremos notas y transcribiremos fuentes y nos sentiremos útiles en un mundo inútil que se rearma y muestra las garras de la próxima razzia? <br />   <br />  La última guarida del hombre blanco. La civilización blanca. La gran descubridora del Gran Masturbador. La ola que inundaba pueblos y pueblos allende los mares. La asesina. La fecunda. Aquellos conquistadores. Aquellos reconquistadores. Aquellos colonizadores. Nantucket. Tierra del Fuego. Cabo de Buena Esperanza. Las caravanas. Rimbaud. Marsella. ¡Vamos, vamos, compañeras, icemos las velas y cuando nos hagamos a la mar seamos sirenas dispuestas a matar! Por la gran paridora de engendros; por la inventora de la Tierra Quemada; por la que alimentó los descubrimientos balísticos de Galileo Galilei; por la Ilustrada; por la Despótica; por la Demócrata... liberal; por la Marrana; por la Alcahueta; por la Inventora de la mediocridad. ¡Salve, Civilización Blanca! ¡Los que vamos a nacer, sufrir y morir te saludamos!&nbsp; <br />   <br />  Insistimos: ¿Era real esa sangre? ¿Aquella mujer rodeada de teclados realmente los tocaba? ¿Vivía en un mundo en blanco y negro? ¿Todas sentimos activadas las mismas gamas de gris? ¿Fue esa impresión cromática las que nos lanzó al unísono contra las hordas de hombres que languidecían ante una nueva forma de estar? ¿Era posible ser siempre moderna? ¿Tendría sentido esta pregunta en el Nuevo Tiempo? ¿Por qué escribíamos con tanta inicial mayúscula? <br />  Fue en ese momento cuando se dispararon las alarmas. Nos disgregamos. Nos escondimos. Cuando atisbábamos una luz en la noche, escondíamos los rostros bajo las alas. Apenas maullamos, bien lo sabéis. Nunca llegaba la mañana. El aire estaba bañado por un polvo gris en suspensión. Los relojes se llenaron de arena y dejaron de funcionar. Nunca fuimos de lamentarnos y tampoco esta vez lo hicimos. Algunas nos cogimos entre nosotras las manos. Otras se fueron volando hasta que una ráfaga de metralleta acabó con ellas. No quisimos saber quiénes disparaban. Permanecimos unidas y quietas. Así esperamos la muerte. Y así morimos. <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Arenga_a2485.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Una suposición</title>
   <updated>2025-03-03T21:06:00+01:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Una-suposicion_a2484.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <photo:imgsrc>https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/imagette/86928825-61749797.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2025-03-03T19:39:00+01:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/default/86928825-61749797.jpg?v=1741033614" alt="Una suposición" title="Una suposición" />
     </div>
     <div>
       <br />  El gran enemigo de la escritura es el frío en los pies. Es imposible dejar de pensar en él. Absorbe la inspiración y la congela en el extremo sur de mi cuerpo; ¿el frío en los pies me impide compartir la estupidez y la impostura que se dan en una gala? O ¿no es el frío en los pies? Es la constatación de un hecho. Es conocer lo que ocurre tras los focos. Es hacerme viejo y no ser sabio. Es darme de cabezazos contra los muros vegetales del laberinto. <br />   <br />  Me hice sangre. En ese momento fui consciente. Lo soy en muchos otros. Observo la carrera del muchacho. Se me hincha el corazón cuando el perro se revuelca en la nieve y adquiere, de inmediato, el aire de un cachorro; es que la infancia vuelve y en aquel medio parece que fue dichosa. <br />   <br />  Sé lo que son los sabañones. Es innegable la belleza de estos días y tan fríos. En esta parte del mundo en noviembre se nubla el cielo y no vuelve a ser azul casi hasta abril. Sí, claro que hay días de sol entre medias pero son escasos y apenas destacan como si fueran conscientes de su pequeñez. Ayer pensé en una situación que se podría haber dado y me pareció preciosa. La eché mucho de menos; tendría que decírselo, lo bien que lo pasamos. <br />   <br />  Sé que sin baremo no hay medida.&nbsp; <br />   <br />  A veces estoy en sitios raros. Hoy por la tarde caía una lluvia espesa y fría. He tenido que coger el coche para ir a cambiarle las ruedas. He encontrado un taller en un pueblo que se encuentra a unos diez kilómetros de mi casa. He dejado a Nilo. Me he cogido una novela con la intención de leerla en la recepción del taller mientras esperaba a que me cambiaran las ruedas. El taller se encuentra en un sitio aislado, en una salida de la autovía, ni siquiera está en un polígono donde pueda haber un bar. Una vez que tomas la salida, a unos doscientos metros, giras a la izquierda y subes por una carretera que va a morir en la explanada del taller, el cual está en paralelo con la autovía. La recepción es inhóspita pero tiene el detalle de un sofá naranja chillón de sky estilo años sesenta y eso le da un aire rockero, no sé por qué. La recepción tiene dos puertas: una de entrada y la otra que da al taller propiamente dicho que es una nave de unos cuarenta metros de larga. De frente cuando entras hay un mostrador, a la derecha la puerta que da al taller, una puerta de hoja de cristal y aluminio; a la izquierda hay un pequeño despacho acristalado y al fondo una estufa de pellet, el sofá y una máquina de café; ante el sofá una mesa baja con revistas de coches; al fondo los servicios, uno para mujeres y otro para hombres. El suelo es de loseta; las luces de neón blanco en el techo iluminan sin calidez el espacio. Es fría. En este sitio, con la lluvia espesa que caía de un cielo de un solo gris, iba yo a pasar la siguiente hora y cuarto intentando ocupar el tiempo trasladándome a otro lugar y otro tiempo. Por circunstancias que animan la pesquisa tan sólo he estado un cuarto de hora y he quedado con el mecánico en hacer el cambio mañana martes a partir de las diez. Desde que llegué a este sitio, en una nueva mudanza de mi vida, me asalta a menudo la pregunta, ¿Qué hago aquí? Puede ser que me lo pregunte en la recepción de un taller que se encuentra al borde de una autovía o en el pasillo de un supermercado que se encuentra a 36 kilómetros de mi casa o frente a un cercado tras el que una vaca me mira como si no me viera o en la noche cuando salimos el perro y yo para hacer un último pis y me quedo contemplando las estrellas, las luces del pueblo que titilan al otro lado del valle mientras inspiro el frío de la noche, la humedad que lo va invadiendo todo. También entonces me asalta la pregunta, ¿Qué hago aquí? <br />   <br />  Si pudiera tener certezas, supondría. <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Una-suposicion_a2484.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Luz</title>
   <updated>2025-02-03T20:27:00+01:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Luz_a2477.html</id>
   <category term="Ensayo poético" />
   <published>2025-02-03T20:02:00+01:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />  Un hombre sabe que cuando la tarde cae, los colores que su cerebro le muestra verdes son en realidad rojos. Ese hombre cada vez que atardece y lo mira conoce ese engaño del cerebro el cual lo hace para que no caigamos en contradicciones vanas (Ejemplo de vana contradicción: ¿<em>si por la mañana eran realmente verdes porque a la tarde son realmente rojas?</em>)... las hojas... sus árboles <br />   <br />  Tú me dirás mañana y yo lo creeré y así al contemplar la luna a la espera de que el día llegue, sentiré el bienestar de un cuerpo sin dolor <br />   <br />  ¡Qué corto es el tiempo y qué largo el olvido! <br />   <br />  Sí, me tiemblan las canillas cuando vuelvo a ver a un hombre poderoso levantar el brazo para saludarnos como los nazis lo hacían antes, durante y después de gasear, asesinar, ajusticiar, mutilar, violar y encarcelar a miles y miles de seres vivos <br />   <br />  Ya lo ves: el reverso de la libertad es el mal <br />   <br />  Volveré a sucumbir en este estanque de luz y caeré de nuevo al pozo profundo de la oscuridad del alma pero sé que un día veré muy lejos (tanto que realmente no sé si lo alcanzaré), de nuevo, ese punto que palpita en la mente fría del hombre que un día se dispuso a morir <br />   <br />  No seas ligera con el menosprecio <br />   <br />  Así es que he de aprovechar; me dejaré sugerir; me moriré por ti, casi seguro; no hoy, no, hoy como almendras y he jugado con un carboncillo a ser feliz; la tarde fue un baño de oro y al caer la luz, la línea del horizonte me visitó de rosa; no quieras saber por qué aún sé disfrutar; nunca te lo explicaré <br />   <br />  ¡Detente! ¡Vuelve a la orilla donde Kafka nada con un crawl pausado como si supiera que pronto el fogonero echará carbón en las fauces del miedo! <br />   <br />  ¡Dichosa tú si así la vida te asiste! Cuida en todo caso el precio que has de pagar <br />   <br />  ¡Adiós! y recuerda siempre que el mar se mueve porque hay alguien dentro  <div>&nbsp;</div>  
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Luz_a2477.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Entre metal y piedra</title>
   <updated>2025-01-26T19:09:00+01:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Entre-metal-y-piedra_a2476.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <photo:imgsrc>https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/imagette/85917084-61172166.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2025-01-26T17:12:00+01:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/default/85917084-61172166.jpg?v=1737916275" alt="Entre metal y piedra" title="Entre metal y piedra" />
     </div>
     <div>
       <br />  Contravengo el mandato. Le doy la espalda. No quiero ver la tormenta que baja por la montaña. Me inquieta el viento que se levanta. Viento del suroeste que azota las contraventanas de metal y éstas chocan contra el muro de la casa y se produce el sonido que genera el encuentro entre metal y piedra. Entre metal y piedra. Contravengo el mandato y me acuso. Me digo cosas cuando salgo en la madrugada a dar el último paseo con el perro (un perro y un hombre mayores y jóvenes a un mismo tiempo; juntos desde que el perro tenía dos meses; han pasado trece años) y ante la oscuridad del Mundo me digo esas cosas y físicamente respondo con una contracción del píloro como si esas cosas que me acusan, de las que me acuso ante la oscuridad del Mundo, a cierta altura, con el frío propio de los inviernos, con poca luz eléctrica y un fondo de luces naranjas que titilan en mitad de unas negruras que en algún momento parecen alcanzar el negro puro, tuviera que digerirlas y que pasaran por los ácidos del estómago y sus consecuencias. Hay en los procesos -entendidos éstos como concatenación de sucesos- cadencias que parecen sugerir cierto aire fatal; hay en ellos -en los sucesos y sus procesos subsiguientes- unos análisis posibles que fueran frutos de infinitas interpretaciones pero con una melancólica tendencia común a la escala menor, a la destrucción, al desamor, al adiós. Tiene la tarde un aire modernista. Son tantos los grises que agota imaginarlos. Imagino una mesa camilla cubierta por tres capas. Imagino que todo hubiera sido de otra manera. Que la vida no hubiera sido esto. Me miro en el espejo (la mayor de las contravenciones) y observo los pliegues, en los alrededores de la mirada, que son huellas del pasado. Podría, si quisiera, ponerles -como si fueran batallas- nombres a los procesos que formaron cada uno de esos pliegues. ¡Claro que podría! No pienso llegar a tanto. No pienso nombrar. Ahora he de seguir. Por lo menos un minuto más. Si la fatalidad me lo permite -aunque sea contra-intuitivo pensar en la importancia de un minuto en el tiempo sin fondo en el que somos-; y sin embargo&nbsp; -¡adversativa, sí, adversativa!- ¡Mi reino por un minuto! <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Entre-metal-y-piedra_a2476.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Historia Natural</title>
   <updated>2025-01-26T19:43:00+01:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Historia-Natural_a2474.html</id>
   <category term="Ensayo poético" />
   <photo:imgsrc>https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/imagette/85413960-60877058.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2025-01-08T19:14:00+01:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; float:left; padding-right: 1ex;">
      <img src="https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/default/85413960-60877058.jpg?v=1736362193" alt="Historia Natural" title="Historia Natural" />
     </div>
     <div>
      Tan viejo como un sofisma; los cielos abiertos sobre las nieblas; allá lejos debe de andar la Verdad Revelada que por mor de cierto aliento sentimental deduce que debe de ser un tipo nada especial de apocalipsis; las noches se vuelven frías; aterra el pensamiento; los dedos crean amasijos; se deshilvanaba la madeja en un tiempo lejano cuando los escritores utilizaban plumas de ganso y el alma tenía un regusto cierto; ¿en qué se diferencian realmente el tiempo y el espacio?; atento al silencio; sin ganas de florecer; admite; borra mientras piensa en una música que le aliviara o en un poema que le aliviara o en una pintura que le aliviara o en un baile que le aliviara o en una película que le aliviara o en una máscara que le aliviara o en una joya que le aliviara o en una construcción que le aliviara; sólo piensa; nada alivia; y no sólo es lo propio sino la época que vive, las personas que la rigen, el terror que le producen; intenta borrar mientras piensa en las matanzas que ejecutan los que fueron en su tiempo masacrados y le asusta; piensa en los vagones de metro de todo el mundo atestados por seres que miran hipnotizados unas luces intensísimas que reproducen un mundo intangible –el aura de la obra contemplada in situ escribía Walter Benjamin- y le asusta; piensa en la decadencia de un imperio más y cómo éste, como ser orgánico, como ya hicieron sus antecesores, lucha por sobrevivir aunque sea en forma de cáncer el cual, ya lo sabe, busca la eternidad por medio de la destrucción y le asusta; piensa en la neurotecnología y siente una humorística llamada de la selva, la sensación de ser un mono que arranca, ausente, los pétalos del sexo de un rosal y le asusta; piensa en los que en este momento navegan en embarcaciones frágiles cuales niños desnutridos, por el Mar Tenebroso o por el Ponto inabarcable en esta noche de enero; vienen desde muy lejos; vienen para vivir; le asusta que no lleguen, le asusta que se ahoguen, le asusta que los maltraten, le asusta ser un cobarde; <em>la tarde está tan bonita</em> ha vuelto a escribir; <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Historia-Natural_a2474.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Entonces machista (1)</title>
   <updated>2018-01-14T14:01:00+01:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Entonces-machista-1_a1726.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <photo:imgsrc>https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/imagette/19451984-23334204.jpg</photo:imgsrc>
   <published>2018-01-12T17:30:00+01:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div style="position:relative; text-align : center; padding-bottom: 1em;">
      <img src="https://www.fernandoloygorri.com/photo/art/default/19451984-23334204.jpg?v=1515933383" alt="Entonces machista (1)" title="Entonces machista (1)" />
     </div>
     <div>
      A partir del affaire Weinstein y su continuación con el hastag #metoo y ese punto y seguido de las mujeres vestidas de negro en la entrega de los Globos de Oro, un grupo de artistas e intelectuales francesas publicó en el diario&nbsp;<em>Le Monde</em>&nbsp;del 8 de enero de 2018 el artículo titulado&nbsp;<a class="link" href="http://www.lemonde.fr/idees/article/2018/01/09/nous-defendons-une-liberte-d-importuner-indispensable-a-la-liberte-sexuelle_5239134_3232.html#27baj1FfujdIfs5l.99" target="_blank">Nous défendons une liberté d’importuner, indispensable à la liberté sexuelle</a>.Traducido al castellano:&nbsp;<em>Defendemos la libertad&nbsp; para importunar, indispensable para la libertad sexual</em>. <br />  Llevo ya tiempo pensando que desde el punto de vista del feminismo radical de la actualidad yo soy machista por más que a lo largo de toda mi vida jamás se me haya ocurrido pensar que un ser humano por el hecho de ser de uno u otro sexo tenga más o menos derechos o que yo por ser macho tenga más libertad que una hembra o que una persona por ser mujer tenga que cobrar menos o que por el hecho de ser yo hombre sea más inteligente. Es más siempre he pensado que casi todas las mujeres que he conocido tienen una inteligencia que a mí me falta y jamás se me ha ocurrido despreciar a un artista por el hecho de ser mujer. En fin, que yo pensaba que era una persona que amaba o detestaba a otras personas por el hecho de ser personas no por ser macho o hembra. Y también pensaba que en el terreno de las relaciones sexuales me comportaba de una manera correcta y que dentro de esa corrección justamente uno de los mayores valores era la incorrección. <br />  Empieza el artículo de&nbsp;<em>Le Monde</em>&nbsp;afirmando: <em>La violación es un crimen.&nbsp; Pero el flirteo insistente o incómodo no es un delito ni la galantería una agresión machista.&nbsp;</em>Es tan grave lo que está pasando que aún a riesgo de exponerme al escarnio tengo que adherirme a la reflexión de estas mujeres que es mi propia reflexión porque en el fondo -y lo volvemos a ver una y otra vez- todo es una cuestión de lenguaje. La diferencia estriba en llamar a un hombre Pesado o llamarle Agresor cuando lo que está haciendo es -por ejemplo- poner una mano en el muslo de la mujer con la que se quiere acostar. <br />  Esa autocensura -que no es tal porque las censuras son siempre asuntos sociales- que cada vez se impone más; ese miedo a&nbsp;<em>parecer&nbsp;</em>lo que no se es, es el sempiterno comienzo de la enésima caza de brujas -en este caso caza de brujos hombres y cerdos- . Si además le añadimos a este mejunje la muy acertada reflexión de <a class="link" href="https://blogs.elconfidencial.com/sociedad/espana-is-not-spain/2018-01-12/izquierda-facha_1504874/" target="_blank">Juan Soto Ivars</a>  en el diario&nbsp;<em>El Confidencial&nbsp;</em>en su artículo titulado&nbsp;<em>La izquierda facha,&nbsp;</em>en el cual razona que los progresistas tienen tanto miedo&nbsp; a parecer fachas que antes que eso prefieren no decir nada que sea incorrecto políticamente mientras que a los fachas todas esas cuestiones de <em>la correcta ideología</em> se la trae al pairo y así les va de bien, tenemos el caldo de cultivo perfecto para que una nueva época victoriana campee a sus anchas por el mundo y como siempre venga importada de los países anglosajones tan duchos en estas hipocresías. <br />  Por lo tanto en esta primera entrega de mi machismo -machista desde el punto de vista de esas señoras vestidas de negro- firmo los presupuestos de las mujeres francesas y abogo por insistir si se desea a una mujer, dando por sentado que cuando la mujer esté harta sabrá alejarme de ella (normalmente basta una mirada fría) y que este importunar a otro es parte del sempiterno juego de la seducción. Por cierto también hay mujeres que atosigan a hombres. <br />  Como todo es cuestión de lenguaje he utilizado los términos: Importunar, Insistir e incluso Atosigar.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Entonces-machista-1_a1726.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Colapso</title>
   <updated>2017-12-23T01:40:00+01:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Colapso_a1717.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <published>2017-12-22T23:08:00+01:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      <strong>Georges Steiner</strong>&nbsp;no deja de clamar por los 70.000.000&nbsp; de asesinados en Europa entre 1914-1945 y piensa que esas muertes violentas ejercidas por el Poder en la Europa del&nbsp;<em>sueño de la razón</em>&nbsp;que había empezado a soñar en 1789, en esa Europa culta, ilustrada y burguesa, no pueden por menos que haber herido de muerte la creatividad de los artistas. El arte y la literatura en el siglo XX mueren entre otras razones de muertos. Y también mueren por la certeza de que un oficial nazi del campo de concentración de, por ejemplo, Besel tras haber gaseado por la mañana -en su jornada laboral- a unos cuantos cientos de judíos puede escuchar a <strong>Schubert</strong> con la misma emoción que el judío músico al que acaba de gasear o, por supuesto, el camarada Iván Illich del Ejército Rojo tras haber dejado a una recua de prisioneros en un gulag en Siberia, a la vuelta, en su vagón de tren, se le saltan las lágrimas leyendo el tormento de <strong>Rodian Romanovich Raskolnikov</strong> en&nbsp;<em>Crimen y Castigo</em>. ¿Cómo es posible que personas de esa catadura ética se emocionen con la misma intensidad que sus víctimas con las mismas obras? <br />   <br />  Hay en el mundo cientos, millones de razones para ser pesimista y cada una de esas razones puede llevar un nombre de persona, una especie de flor, un linaje de animal o una sedimentación mineral aunque sea cierto que si miramos este planeta a escala cósmica no importa nada porque no es nada, no es ni siquiera grano de arena en un desierto, si acaso -y por ser también optimistas en cuanto a cantidad- otorguémosle átomo de un grano. Lo sé, <strong>César</strong>. Y estoy de acuerdo. Pero si volvemos a nuestra escala terrenal parafrasearía la máxima de <strong>Terencio</strong>&nbsp;para el cual nada de lo humano le era ajeno y diría que&nbsp;<em>nada de lo terreno me es ajeno</em>. <br />   <br />  Sé que ya estoy a las puertas de la muerte, apenas me queda por vivir el último suspiro y esa sensación por un lado me alivia porque no asistiré al colapso del colapso que ya estamos viviendo y al mismo tiempo me genera una angustia quizá genética porque dejo aquí a gente muy joven que sí va a vivir la implosión -que preveo crudelísima- de este sistema atroz para con todo lo vivo. Y también me apena porque soy curioso y me gustaría asistir al sacrificio ritual al que se someten todas las civilizaciones desde que el hombre descubrió que la semilla y su fruto no son fruto del azar. <br />   <br />  No amo al hombre. Camino por las calles de la ciudad y siento que no amo al hombre ni la ciudad. Sí amo a algunas personas como por ejemplo a una niña que iba explotando en el metro un plástico de burbujas y me ha hecho reír y a ella le ha hecho reír también que yo riera. A esas personas si las amo. Las amo con una intensidad pareja a como amo a un perro o a un caballo y también a algunas aves. <br />   <br />  Me siento en la orilla. Llevo sentado en la orilla mucho tiempo. Escucho el murmullo del viento en los juncales. Cómo alborota el agua la respiración del anfibio me produce la satisfacción del que observa (y al observar altera lo observado). A veces abrazo un árbol. Siento en mi mejilla la rugosidad de su corteza. No me asusta la araña que camina por ella. En el borde me siento. Apartado de las mayorías sin que ese apartamiento me produzca demasiado orgullo ni especial algarabía (aunque sí también un poco de orgullo y un poco de algarabía lo que me lleva a querer despojarme de esos sentimientos por una extraña cercanía con el término desapego, el cual, reconozco, no acabo de descifrar del todo). Veo las noches y siento el frío del amanecer con la intensidad propia de los animales sin pelo. Nunca volveré al redil. Demasiados muertos, pienso. Demasiadas muertes, pienso.&nbsp; <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Colapso_a1717.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Mientras aspiraba el aroma de una fabada</title>
   <updated>2017-10-28T20:27:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Mientras-aspiraba-el-aroma-de-una-fabada_a1700.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <published>2017-10-28T14:30:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />   <br />   <br />   <br />   <br />  Amor y azar huelen a sal <br />   <br />   <br />   <br />   <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Mientras-aspiraba-el-aroma-de-una-fabada_a1700.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>E. V. (~~~~~~)</title>
   <updated>2017-10-11T20:39:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/E-V-_a1688.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <published>2017-10-11T19:14:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      Los cañones aún están huecos por dentro. No, no quiero hablar de cañones quiero hablar de la última mariposa que vi esta mañana y que era blanca, no, no tan blanca, un poco menos blanca como la blancura de la escarcha cuando aún el sol no ha roto del todo la oscuridad. Los cañones escupen balas de metal pero aún están huecos y la mariposa no tan blanca deambulaba esta mañana entre jara y encina y entre encina y quejigo y entre quejigo y enebro. Yo no perseguía a la mariposa no tan blanca ni tampoco tenía especial interés en la oquedad de los cañones tan sólo seguía el rastro de un ritmo, de un ritmo de agua que se había ido secando. Sobre la mariposa no tan blanca, sobre la estructura del cañón, trataba el ritmo que perseguía, abiertos los oídos a la ráfaga de viento, al canto del mirlo, al reptar de la serpiente o al lejano sonido de un bimotor que se iba acercando, casi amenaza, desde el oeste. Mariposa blanca. Hueco y cañón. Ritmo de agua. <br />  La tarde ha llegado y he sentido la impresión de una huella en mis pulmones que me ha hecho inspirar fuerte y me ha mantenido tenso durante un buen rato. La espalda, como siempre, se ha mantenido firme y el escrúpulo a sentir vergüenza ha hecho que me girase para que los habitantes del mundo no pudieran ver si lloraba. Llorar no es de hombres -me decían- y a mí no me alegraba. La tarde, digo, ha convertido el ojo hueco del cañón en una metáfora y la mariposa no tan blanca de seguro que sigue vagabundeando entre la jara y la encina, entre la encina y el quejigo, entre el quejigo y el enebro. <br />  No puedo llamar más que milagro estas emociones que siento. No puedo más que agradecer a mi sufrir por haberme entrenado en la observación. Nunca sabemos si el mal es tal ni a dónde nos llevará y por lo mismo no podemos llamar a nada bien si no sabemos cómo devendrá. Con el paso de los años las palabras se me van volviendo flexibles y lo que ayer era roble hoy es junco y estoy convencido de que lo que hoy es roca se convertirá en ninfa y así, en sucesivas metamorfosis, sé que el mundo que ha pasado ante mis ojos no es más que esclavo de mis pobres apetitos y que él, en sí, es mucho más libre que lo que yo pueda percibir. <br />  Mariposa casi blanca. Hueso de cañón (¡sí, sí, ahora es hueso!). Jirón de claridad. Ritmo de agua.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/E-V-_a1688.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Meditación</title>
   <updated>2017-09-30T20:17:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Meditacion_a1683.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <published>2017-09-30T19:55:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      A veces frota las manos en los muslos antes de iniciar la tarea aunque fuera se escuchen las voces. Decisiones. Hace dos días se cumplieron los nueve años. Luego siente la vida como un continuo pasar cosas -hasta las cosas que no pasan, pasan- y respira y vuelve a sentir las letras en las teclas como teclas de un piano. Escribir también es componer música. La luz se dibuja en el atardecer y es la luz del inicio del otoño. Nunca le gustó el calor. Tiene rastros en su niñez de una sensación incómoda en las noches de verano junto al mar. Su cuerpo nunca fue feliz con el calor. Recorre con la vista los objetos del escritorio: su segunda pluma que le acompaña desde hace casi treinta años; un sacapuntas o dos pilas o unos cartuchos de tinta para la pluma, en esta ocasión tinta negra, en otras tinta azul, en otras tinta verde. También ha descubierto que la seguridad del sustento promueve amar la vida. La tarde ya declina de un hoy en el que ha escuchado una terrible discusión familiar. ¡Qué desesperación! ¡Cuánto reproche! ¡Qué removimiento de los propios instantes cuando el grito es, cuando la acusación es, cuando los ataques son demoledores, de igual profundidad y peso en ambos bandos hasta el punto de que tras la batalla no quedará en aquel campo más que cadáveres! Nadie puede vencer cuando se culpa. Sí, a veces frota las manos en los muslos antes de iniciar la tarea.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Meditacion_a1683.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Reflexión</title>
   <updated>2017-09-05T10:45:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Reflexion_a1674.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <published>2017-09-05T10:44:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
       <br />   <br />   <br />  La maldad produce en las personas la alegría de la curiosidad <br />   <br />   <br />  &nbsp;
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Reflexion_a1674.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Coda</title>
   <updated>2017-07-12T03:59:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Coda_a1659.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <published>2017-07-12T03:32:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      Al nacer cada día la mano parece ser nueva. Sabe que ha escrito millones de palabras (palabras que se han repetido. ¿Cuántas veces habrá escrito la palabra que) y quizás alguna vez, un viernes nublado, ha conseguido transmitir exactamente lo que quería (sabe, en todo caso, que lo que uno escribe no es necesariamente lo que otro lee) como por ejemplo el día que escribió <em>la tarde está tan bonita</em>. <br />  Sí, cada día la vida nace en él. Lo siente cuando se emociona por una ficción o cuando por el camino disfruta del movimiento cadencioso de la cola de su perro (no es su perro, es su amigo. Es gente perro, sin dueño y sin cadena) y también cuando al mediodía siente el deseo vivo de la boca. <br />  Hay en su rutina la paradoja de anhelar la compañía y vivir la soledad y es consciente de que este iniciarse a la vida diariamente tiene un único absoluto en la pobre percepción de los hombres: ya no. Todo está pasando y nada vuelve. Hoy, por ejemplo, al caminar por el bosque ha pisado una roca que se ha clavado en una grieta que tiene abierta en el pie izquierdo. Ha sido un dolor agudo. No igual a piedras parecidas y lugares cercanos. No. No igual. Sí parecido. <br />  Es muy tarde ahora. No sabe para qué es muy tarde. Sólo lo ha pensado. La noche avanza y es verano y a estas horas el calor se deja vencer por la oscuridad. También el silencio vence. También los recuerdos que han estado muy vivos en los últimos días le han vencido en algún momento. Es muy tarde, es cierto, se acercan las cuatro de la madrugada. Recuerda la luz que declinaba en la tarde. Recuerda la conversación con la mujer con la que habla todas las noches y al recordarla recuerda sus ojos y al recordar sus ojos siente cuatro años de sus ojos. Y se repite: cuatro años de sus ojos. <br />  Mañana volverá a nacer y no será leche lo que beba por vez primera sino café y leerá la entrada de un diccionario lleno de misterio y de historias y se iniciará un nuevo mundo, por entero nuevo, como sus manos que parecen no crecer ni acumular años. <br />  Ya lo deja. Ahora se irá a la cama. Abrirá la novela que está leyendo (antes de morir cada noche, lee una historia de otros). Apagará la luz y se echará la sábana por encima. El perro subirá un rato y luego se irá. Sabe que la tierra gira y que el sol no tiene fases como la luna y por eso es menos de fiar. Quedará en suspenso. Nacerán los sueños y un día, sí, un día dejará de oír.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Coda_a1659.html" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Consideraciones versus la Santa Semana</title>
   <updated>2017-04-14T03:01:00+02:00</updated>
   <id>https://www.fernandoloygorri.com/Consideraciones-versus-la-Santa-Semana_a1638.html</id>
   <category term="Ensayo" />
   <published>2017-04-14T00:56:00+02:00</published>
   <author><name>Fernando García-Loygorri Gazapo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      <strong>1.-</strong> Creer en Dios es, en esencia, un sentimiento vacío. <br />   <br />  <strong>2.-</strong> Alabar, seguir las mascaradas que se hacen en torno a Dios es un atentado contra la creencia pura. <br />   <br />  <strong>3.- </strong>No se puede creer en Dios si Dios fuera <br />   <br />  <strong>4.- </strong>Menos se puede creer con devoción y hondo sentimiento en las mascaradas que se hacen alrededor de eso llamado Dios. <br />   <br />  <strong>5.-</strong> La Semana Santa es baile de máscaras del Demonio; es la quintaesencia del Ángel Caído. Espantosas las imágenes. Espantosos y horteras los disfraces de los que participan en la procesión (teatro de calle aburrido y feo). <br />   <br />  <strong>6.- </strong>La saeta sería lo único salvable si no fuera por las letras (y muchas veces por el cante) <br />   <br />  <strong>7.- </strong>La devoción de la Cruz es blasfemia contra el Cristo. <br />   <br />  <strong>8.- </strong>Los pasos se pierden en el dédalo de su propio churriguerismo. <br />   <br />  <strong>9.- </strong>La santificación de la muerte sigue ese destino trágico que invade la condición humana desde que tenemos conocimiento de nosotros. <br />   <br />  <strong>10.-</strong> Lo trágico con mantilla y peineta tiene algo de cerrado y sacristía, de masturbación colectiva, de soflama sin fuego. <br />   <br />  <strong>11.- </strong>No hay pasión en la muerte. La Semana Santa es en sí misma una contra-veneración. <br />   <br />  <strong>12.- </strong>Nadie que ame la vida puede acudir sin sentirse sucio y maldito a un paso de Semana Santa. <br />   <br />  <strong>13.- </strong>Cristo muere por la vida no por la muerte (si es que existió eso llamado Cristo). En todo caso sí existe la idea de eso llamado Cristo. La idea de eso llamado Cristo es un mensaje -esenio en muchos aspectos- de Luz, no de sombras y capirotes. <br />   <br />  <strong>14.- </strong>La Semana Santa es un contra-Cristo. <br />   <br />  <strong>15.- </strong>La Semana Santa es la exaltación del terror de la Iglesia Católica. La sumisión por el Terror. Esa religión represiva, sucia, depravada que no alienta el amor entre los hombres sino la discordia y el castigo. La Semana Santa es un tiempo castrador. <br />   <br />  <strong>16.- </strong>Es curioso que a tantos les guste las épocas de castración. <br />   <br />  <strong>17.-</strong> La Semana Santa es la Conmemoración Anual de la Victoria del Cabrón.
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="https://www.fernandoloygorri.com/Consideraciones-versus-la-Santa-Semana_a1638.html" />
  </entry>
</feed>
