Inventario

Página de Fernando Loygorri
Es el espanto ocre
como la mayoría de los tonos de las conchas de los caracoles
Aparece en la noche en su extraña lentitud
con los ojos en las puntas de las antenas
y el estómago en los pies
Semejante en todo al caudal de las pesadillas
o a esas inmensas plantaciones de soja cuya tierra arrebataron sus latifundistas a la selva del Mato Grosso 
¡Oh qué extraña es la huella del caracol!
Y sin embargo a veces, borráchamente, acuden en parejas al entierro de una hoja seca
No se evade de sus responsabilidades
No quiere negar sus conocimientos
y aún así acepta con entusiasmo tener un ojo hipermétrope y el otro miope
Podrá decir que la evidencia es agosto
Podrá gritar que fueron los ochenta y cuatro largos
Podrá argüir que se le vino a la cabeza un canto de Estaca de Bares
o que fue el chorreo de un grifo mal cerrado
Podrá decir lo que quiera
defenderse hasta quemarse
escribir tratados, arrodillarse ante un dios o susurrar disculpas
sólo que nada impedirá que con la fresca y la humedad el caracol salga de paseo
y entonces ahí se las den todas
acepte con estoicismo su camino
se quede hasta altas horas contemplando
hágase el amanecer incluso
mientras a lo lejos el sonido de una carretera de circunvalación
adquiere la tonalidad de las olas marinas
Todo, claro, mientras no llueva
y la luna en su creciente se vaya volviendo más y más descarada
(en el atestado confesó -sin la presencia de su abogado- que sintió un regocijo fuera de toda duda
y que agradeció con un guiño de su ojo derecho -el miope- tanto sarcasmo
Luego se hizo el silencio y nació la luz)

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/08/2018 a las 14:22 | {0} Comentarios








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