Inventario

Página de Fernando Loygorri
No desespero: la última hornada de fetos se achicharró entera
No han cesado los gritos (diría el poeta Ramos Sucre -seguramente- que sus alaridos, sometidos a la potencia del manantial, apenas fueron audibles) de las madres y los padres -adustos en su dolor, excepto uno- han mirado con los ojos llenos de horror el espectáculo de sus hijos ardidos
La noche funesta
Los dioses rabiosos
La lejana cordillera iluminado cada uno de sus picos con una formidable hoguera
Las cenizas de lo que fue carne suspendidas del aire
Eran los hijos de los últimos monarcas que quedaban sobre la tierra
Ellos serán los últimos monarcas que reinen
Dicen los augures que si alguien -en un tiempo muy lejano- decidiera crear una nueva dinastía de reyes, en ese momento, bajo los pies de los dinásticos se abrirá el suelo y de la grieta surgirá azufre y fuego
Reyes y reinas también gritan y se cagan vivos y huelen a mierda y sus huestes se queman como todos y su sangre es roja y al arder parecen destilar un aroma a morcilla
que a nosotros, los verdugos, nos hace salivar
La noche se hará día
El sol seguirá siendo -a pesar de las mediciones de los físicos- el centro de nuestro Universo y la luna, poéticamente, se deshelará ante la melancolía de las últimas reinas y los últimos reyes vivos (para asegurarnos de que no tendrán más descendencia, nosotros, los verdugos, hemos emasculado gónadas y hemos extirpado úteros)
No nos quedan ganas de reír más ni de beber más ni de fornicar más sino que queremos dormir un rato hasta que el lucero del alba nos muestre el horror y la mueca en sus rostros de una venganza que jamás podrán llevar a cabo.

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 22/05/2018 a las 22:29 | {0} Comentarios








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