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Página de Fernando Loygorri
Dime, tú, Oráculo Norsur
si la contemplación de lo ínfimo
tendrá un valor añadido
No me detengas, no, déjame seguir
la lava no me quema porque estoy transida de exaltación, no herida
No me siento exón ni me apacigua en exceso la probabilidad de ser un segmento útil
Dime, dime, Oráculo Norsur si la sensación de ser un intrón
tiene algo que ver con las mareas y la influencia de la luna
Dime, tú que ves el pasado, si las bacterias conocían su tez blanca 
y si la simbiosis provocó en ellas (ya fueran espiroquetas o arqueas) 
el conocido sentimiento de melancolía 
La noche ha teñido mis huesos de un barniz marfileño
y ha bañado mi piel de reflejos dorados
El alba ha sorprendido a mis dedos jugando con mis hurgalios
y el sol ha reído al verme decorada con zafiros la boca
Ya no soñaba nada
El ciprés lejano elevaba su canto
La paloma torcaz era veterotestamentaria
Ululaba la lechuza a la hora del angelus
y saltaba el saltamontes entre dos zarzas ardientes
Cuando por fin descubrí que la autora de Génesis, Números y Deuteronomio era Betsabé
madre de Salomón y cortesana de pro en la ciudad de Jershalaim
hice trizas mis tesoros
y anduve el largo trecho que me separa de tu oráculo
con el vientre al aire y las manos abiertas
Lucía entre mis cabellos rábanos rojos
Sudaban mis axilas por todos sus poros
Exudaban mis pezones leche cuajada
como mandan los cánones de la no iniciadas
Así es que ahora, cumplidas todas las pruebas
ten a bien revelarme si en el principio hubo simbiosis
o si siempre fuimos (y seremos)
emanaciones cárnicas condenadas a un puto matadero

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 17/08/2018 a las 16:43 | {0} Comentarios








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