Escribí un poema hace dos días
Luego el tiempo cambió
Vino el viento y el frío
No recuerdo lo escrito
Fue un poema
En dos partes
Hablaba de asuntos vanos
decía: la mar, una niña, una falda
y una esfera
Decía de una esfera
como símbolo quizá
Una esfera
¡qué hermoso sonido (me digo en silencio)!
Escribí más poemas
Hace más tiempo. Los poemas de juventud. Alejarse hasta la juventud. He visto unas fotografías. Una sonrisa con los amigos tras la barra de La Rosa, una bar en la plaza del Dos de Mayo. Hace muchos años. Hace muchos años. Era esa plaza. Esas gentes. Bebiendo y fumando y las chicas y los amigos y la noche. Una tras otra. Una frase en una cama. Era. Cómo pueden ser de peligrosas las palabras. Las frases en la cama. Tan joven entonces. Lo digo sin nostalgia. Lo digo porque recuerdo la foto ahora que es la noche y las ramas del árbol Sinombre...Cuando empecé este blog acababan de retrasar una hora el reloj. Ayer avanzaron una hora el reloj. Han pasado dos estaciones. Dos estaciones. Otoño, invierno y un poquito de la primavera. Y una sensación de aquella Plaza del Dos del Mayo. Aquel bar La Rosa. Aquellos años. Sin nostalgia.
Luego el tiempo cambió
Vino el viento y el frío
No recuerdo lo escrito
Fue un poema
En dos partes
Hablaba de asuntos vanos
decía: la mar, una niña, una falda
y una esfera
Decía de una esfera
como símbolo quizá
Una esfera
¡qué hermoso sonido (me digo en silencio)!
Escribí más poemas
Hace más tiempo. Los poemas de juventud. Alejarse hasta la juventud. He visto unas fotografías. Una sonrisa con los amigos tras la barra de La Rosa, una bar en la plaza del Dos de Mayo. Hace muchos años. Hace muchos años. Era esa plaza. Esas gentes. Bebiendo y fumando y las chicas y los amigos y la noche. Una tras otra. Una frase en una cama. Era. Cómo pueden ser de peligrosas las palabras. Las frases en la cama. Tan joven entonces. Lo digo sin nostalgia. Lo digo porque recuerdo la foto ahora que es la noche y las ramas del árbol Sinombre...Cuando empecé este blog acababan de retrasar una hora el reloj. Ayer avanzaron una hora el reloj. Han pasado dos estaciones. Dos estaciones. Otoño, invierno y un poquito de la primavera. Y una sensación de aquella Plaza del Dos del Mayo. Aquel bar La Rosa. Aquellos años. Sin nostalgia.
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